Emotiva ceremonia de nuevos egresados de la Facultad

29/11/19, 07:11 Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - UNT

Destacados discursos de la Decana Adela Seguí y de una estudiante antes de la jura y entrega de los diplomas.

Este jueves 28 de noviembre se realizó en el Aula Magna una nueva jura y entrega de diplomas a abogadas y abogados, procuradores y produradoras y escribanos y escribanas recién recibidos. No dos ceremonias iguales por las particularidades de sus asistentes y los familiares que colman el auditorio.

La ceremonia fue presidida por la Decana Adela Seguí, quien estuvo acompañada por la Vicedecana Marta Tejerizo y la Secretaria Académica María Cristina Grunauer. Fue la Decana quien se dirigió a quienes recibirían sus diplomas unos minutos más tarde. En un encendido y emotivo discurso destacó la pluralidad con la que se impartió la enseñanza, la formación en cuestiones de género y la excelencia académica que destaca a esta Facultad. También hizo hincapié en la necesidad del compromiso social que deben tener los egresados y egresadas, en virtud del esfuerzo que hace el Estado para garantizar la gratuidad de la enseñanza pública, estatal y gratuita. "No deben olvidarlo y de algún modo deben devolver ese esfuerzo que hace el conjunto de la sociedad, desde el que tiene mucho dinero hasta el pobre entre los pobres", señaló.

Tras su discurso, que arrancó aplausos en varios momentos, la abogada recién recibida Florencia Terán Nougués leyó las siguientes palabras, en agradecimiento a su paso por esta Facultad: 

Buenos días a todas las autoridades universitarias, profesores, compañeros y familiares que nos acompañan en este día tan especial para todos nosotros. 

“No sé como expresar mi agradecimiento, sin que lo contaminen de algún modo la humildad o la Vanidad”. Robando esta frase de Borges, comienzo el discurso de esta jura y, pecando en empatía, hablaré en nombre de todos mis compañeros y todas mis compañeras. Espero que estas palabras sinceras manifiesten los sentimientos y vivencias de los presentes.

Les pido que viajemos en el tiempo y recordemos el primer día. Las inscripciones a la carrera fueron la puerta al mundo universitario. Un acto burocrático de papeles y unas fotos 4x4, fueron el reflejo de nuestra decisión de estudiar. Decisión nada fácil. 

La vocación es una búsqueda interna que algunos encuentran fácilmente mientras que a otros se les presenta de manera borrosa y engañosa. Pero ahí estábamos, iniciando lo que sería un camino largo por recorrer.

Los desafíos fueron varios. Desde prender palabras que hoy suenan tan cotidianas como “hacer capilla” o animarnos a rendir orales, aprender a recuperar parciales, elegir la bibliografía sin asustarnos con el tamaño, hacer fórmulas mnemotécnicas para recordar algunos artículos, fechas y nombres, o hasta hacer dibujos claves para entender el Mito de las Cavernas de Platón. Fue así, como nosotros, futuros profesionales comenzamos a transitar los pasillos de nuestra Facultad.

Una gran facultad, una universidad pública, gratuita y laica. Pilares fundamentales que no deben desvalorizarse con discursos erróneos. No olvidemos que el 22 de noviembre de 1949, hace SETENTA años, un hecho histórico tuvo lugar en Latinoamérica, en nuestro país: la Gratuidad Universitaria. 

Somos afortunados de ser egresados de esta casa. Somos el reflejo de una de las oportunidades más grandes que nos da la Argentina. Somos la prueba viviente de un sistema educativo inclusivo.

El primer rector de la Universidad Nacional de Tucumán afirmó “la Universidad (...) es sobre todo una fuerza espiritual que dará la dignidad suprema de la vida cuya trascendencia no podemos medir exactamente porque es lo propio de las ideas una fertilidad indefinida de consecuencias”. Somos parte de esa evolución indefinida que Juan B. Teran soñó en su momento.

Esta es nuestra segunda casa. No vinimos a estudiar civil, procesal o alguna rama del derecho únicamente. Vinimos a formarnos. Formarnos como buenos profesionales, como hombres y mujeres que velarán por la justicia con ética y responsabilidad. Nuestros actos no son indiferentes ante la sociedad. Tenemos un deber y un compromiso en nuestro ejercicio. Abogados, escribanos y procuradores, somos los defensores del derecho y no es cosa menor. 

Estas paredes fueron mucho más que la contención que nos permitió estudiar. Cambios radicales sufrió la casa durante nuestros pasos. Llegamos en el momento justo. Una gestión de hombres y muchas mujeres motivados se dedicaron reformar.

Tuve la suerte y espero que varios de los aquí presentes, de haber aprovechado las reformas arquitectónicas que mejoraron nuestra institución como la apertura de la biblioteca, las aulas con aire acondicionado y proyectores, el nuevo bar, el centro de estudiantes, las modificaciones de la facultad del frente que erróneamente seguimos llamamos la parte vieja. Estas luchas no fueron fáciles. Y, a su vez, no fue solo un maquillaje para nuestra facultad, fue un cambio interno. Un posicionamiento del saber. Se desafiaron muchos pilares, se introdujeron cátedras nuevas, se impartieron talleres y charlas sobre temáticas actuales como la perspectiva de género, se abrieron cupos para becas en el extranjero, fuimos sede de grandes eventos nacionales e internacionales. Y todo este proceso se refleja hasta en un nuevo plan de estudios. 

No somos egresados de una facultad cualquiera. Agradezco la visión de esos hombres y mujeres fuertes que apostaron por nuestra institución. En especial, a nuestra decana, la Dra Adela Seguí aquí presente. Espero profundamente que siga soñando.

Esta facultad fue nuestro punto de partida. Ingresamos y los años en nuestra segunda casa fueron transcurriendo a pasos acelerados ahora que los veo en retrospectiva. Las materias aprobadas fueron aumentando en nuestra currícula. Algunas costaron más que otras, algunas disfrutamos más que otras y, entre un vaivén de sentimientos, el plan de estudios fue culminando. 

No fue fácil. Fueron necesarias varias horas en la silla, gran variedad de resaltadores y papelitos de colores, noches de desvelo, y quizás muchas de esas horas de estudio fueron hasta monólogos que incomodaron a nuestros compañeros de hogar. 

Sabemos en el fondo que este triunfo es compartido. No ingresamos solos, tal vez algunos más acompañados que otros. Pero no solos. Recordemos a aquellas personas que estuvieron, cuyo apoyo incondicional nos permitió soñar y seguir apostando por nosotros. No fue en vano, hoy disfrutamos del fruto de ese esfuerzo compartido. 

Es un día especial y las palabras pelean por salir. Hoy se reconoce en papel, en letra de molde, el esfuerzo de estos años de estudio, de dedicación y muchísima voluntad.

Hoy somos reconocidos como profesionales, como abogados o abogadas, como escribanos o escribanas y como procuradores. 
La apertura de esta casa fue el punto de partida en el mundo académico. Las puertas se abrieron y empezamos a caminar. Hoy no se cierran ninguna puerta. Hoy la facultad nos abre otra. Una nueva etapa, cargada de responsabilidades. Los errores cometidos como estudiantes ya no serán los mismos, ahora somos profesionales. De ellos deberemos aprender, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad que apostó por nosotros. Le debemos a ella mucho más de lo que alguna vez podremos pagarle, pero como dice el lema de nuestra Uiversidad Nacional de Tucuman: “Pedes in terra ad sidera visus”, los pies en la tierra y la mirada en el cielo.

Busquemos siempre llegar lejos, busquemos siempre hacer honor a nuestra profesión y a los pasos recorridos. ¡Felicidades a todos y a todas por el título recibido! Agradezco a la facultad el espacio brindado para compartir estas palabras. Muchas gracias".

Edificio 25 de Mayo 471 (Casa Remis)

y Edificio 25 de Mayo 456

4300153 - 4220951 - 4220934 - 4212400 - 4215122 - 4221165 - 4215075 - 4220950

Edificio Quinta Agronómica

Avenida Néstor Kirchner 1890

4365528

Edificio Muñecas 438

4219975 - 4223766

Edificio Práctica Tribunalicia - Las Heras 440 

4557273

Desarrollado por GHL Iniciar Sesión